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La web que muestra cómo todo número natural es la suma de tres números capicúas



                                                                   210012 +

                                                                     95259 +

                                                                       8888 =

                                                                    314159


Buscando recientemente información sobre el número 314159 (relacionado con las primeras cifras del número PI -y con alguna otra cosa que no cito-) me encontré en con un vídeo explicativo de la curiosidad de que todo número natural es la suma de tres números capicúas – algo para lo que consiguieron una brillante demostración Javier Cilleruelo, Florian Luca y Lewis Baxter hace años.

En el vídeo se enseña una página web de Christian Lawson-Perfect que de hecho ejecuta el algoritmo –nada sencillo, parece un sudoku– para cualquier número que se indique. Se llama simplemente Sum of 3 palindromes y por cómo está planteada parece más un juego de magia. Por ahí hay otras que hacen lo mismo también al instante, por ejemplo 3 Palindromes.

Otro dato asombroso respecto a esta curiosidad es que la demostración formal es válida para cualquier base >4, no solo para base 10. También me resultó un poco chocante recordar que en inglés la misma palabra (palindrome) se usa tanto para las palabras palíndromas como para los números capicúas, mientras que en castellano tenemos dos diferentes según de qué estemos hablando.

Fuente : Microsiervos


La letra Y

 


La RAE recomienda usar un único nombre para cada letra. Según eso ¿sabes cuál es ese nombre para la letra Y?


Opciones:

a) y griega
b) i griega
c) ye

Solución: c) ye

Razones:

La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y empleo inicial en préstamos del griego.

El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, y que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.).

La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i.


Fuente: El Placer de la Lectura

¿Cuál es el origen de la letra española Ñ?

 


La «ñ» fue en su origen una abreviatura de «nn», uno de los dígrafos con el que se representaba inicialmente el sonido nasal palatal. El francés y el italiano optaron por el dígrafo «gn» para representarlo.

La ñ no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. Pero el origen de esta letra, genuinamente española, se remonta casi 1.000 años atrás. 

Para conocer cómo surgió esta icónica letra hay que retroceder a la Edad Media. 

El origen de la letra ñ lo encontramos en la Edad Media, cuando los monjes copistas y escribanos, por la falta de pergaminos y para ahorrar tiempo, se vieron obligados a abreviar algunas letras para encajar el mayor número de palabras en cada línea.

En latín, ni la letra ni el sonido correspondiente a la eñe existían. 

Pero a medida que el latín evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas, como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal(el aire sale por la nariz) palatal (al pronunciarlo el dorso de la lengua se apoya contra el paladar) que identificamos como «eñe».

Al no existir en el alfabeto latino, los escribas tuvieron que inventar formas de reproducir ese sonido en los textos de las lenguas romance.

Entrevista a la vista: Tamara Sagasta



Queridos lectores, bienvenidos a “Entrevista a la vista”.
Nuestra invitada de hoy es Tamara Sagasta, una mujer que asegura hablar usando únicamente la vocal “a”.
¿Es correcto, Tamara?
—Ajá.
—Bien, comencemos con unas preguntas sencillas para conocerla un poco mejor y comprobar si es cierto eso que dice. ¿Le parece?
—¡A la carga!
—¿Cuál es su nombre completo?
—Ana Tamara Sagasta Cañada.
—¿Estado civil?
—Casada.
—¿Profesión?
—Azafata.
—¿En qué pueblo o ciudad vive?
—Casafranca.
—No lo conozco… ¿a qué provincia pertenece?
—A Salamanca.
—¿Me diría el nombre de la calle?
—Santa Bárbara.
—¿Cuál es su color favorito?
—Naranja.
—¿Su película preferida?
—Casablanca.
—¿Y alguna más moderna?
—Cazafantasmas.
—Esa es de los ochenta. Una más reciente, por favor.
—Avatar.
—Vaya, parece que viene bien preparada. Pero estoy dispuesto a lograr que diga alguna vocal que no sea la “a”.
—Fracasarás.
—Le apuesto cincuenta euros a que lo consigo.
—Va, arranca.
—Vamos allá. ¿Programa de televisión favorito?
—Pasapalabra.
—¿Y alguno que no soporte?
—Las campanadas. Vaya mamarrachada…
—¿Qué países le gustaría visitar?
—Madagascar, Panamá, Canadá, Malta, Bahamas…
—¿Dónde veranea?
—Matalascañas.
—¡Qué casualidad! Yo también.
—¡Caramba!
—¿Y qué suele hacer allí?
—Bajar a la playa cada mañana para nadar a braza hasta acabar cansada.
—¿Todos los días?
—A rajatabla.
—¿Cuál es su comida favorita?
—La lasaña, las gambas a la plancha, las patatas asadas al azafrán, la fabada…
—¿Le gusta la tortilla?
—¡Vaya!
—¿La española o la francesa?
—Ambas.
—¿Una fruta?
—La papaya.
—¿Un dulce?
—Mazapán.
—¿Su bebida preferida?
—Cava catalán.
—¿Y si no hay cava?
—A las malas… Fanta naranja.
—Caray, es un hueso duro de roer. Sigamos. ¿El mejor invento?
—La batamanta.
—¿Un refrán que suela utilizar con frecuencia?
—“La mala llaga sana, la mala fama mata”.
—¿Y su insulto favorito?
—Tragaldabas, papanatas, cantamañanas, patán…
—¿Un animal que le guste?
—La salamandra.
—¿Su fiesta predilecta?
—Carnaval.
—¿Hace ejercicio?
—Andar a largas zancadas.
—¿Y cómo ha llegado hasta aquí?
—A pata, al tran tran.
—Ya, claro. ¿Una canción de la infancia que recuerde?
—La tarara.
—¿Y un olor?
—A sábanas lavadas.
—Cuando era niña, ¿qué quería ser de mayor?
—Maga.
—¿Y aprendió algo?
—A barajar las cartas hasta machacarlas. ¡Abracadabra!
—¿Practicaba algún deporte en la escuela?
—Saltaba vallas.
—Con esas piernas, seguro que se le daba estupendamente.
—Anda, anda… calla, galán.
—¿Cuál es su merienda favorita?
—Las bambas.
—¿De crema o de nata?
—Nata.
—Ahí se lo he puesto fácil… ¿Tiene alguna manía?
—A patadas.
—Dígame alguna.
—Planchar las mantas, marcar las bragas, cantar a las plantas, alargar las faldas…
—¿Y alguna fobia?
—A las arañas.
—¿A quién admira?
—Al gran Rafa Nadal.
—¿Qué aficiones tiene?
—Cantar baladas, cabalgar la jaca, danzar bachata hasta las tantas, armar trampas para atrapar a las ratas…
—¿Su peor defecto?
—Malgastar la pasta.
—Ha dicho que está casada… ¿cómo se llama su marido?
—Baltasar Parada Cámara.
—¿A qué se dedica?
—A agarrar la azada, cavar zanjas, plantar patatas… la labranza.
—¿Qué aspecto tiene?
—Cara achatada, barba blanca rapada, gafas, gran panza, nalgas planas, patas largas… calza alpargatas.
—¿De dónde es?
—Catalán.
—¿Y qué hace cuando está en casa?
—Dar la tabarra.
—Hablemos de sus padres. Tengo entendido que pasaron por una época difícil…
—Mamá andaba amargada, aplatanada, agazapada tras las mantas…
—¿Y usted qué le decía?
—“Pasará la mala racha, mamá”.
—¿Era por culpa de su padre?
—Para nada. Papá jamás trataba mal a mamá. La amaba hasta las trancas.
—Pasemos a un tema más ligero… ¿cómo es un día normal en su vida? ¿Qué es lo primero que hace cuando se levanta?
—Lavar la cara.
—¿Y luego?
—Caca.
—Vale. ¿Qué hace después?
—Trabajar para pagar la casa.
—¿Y después de trabajar?
—A zampar.
—Claro, como todos… ¿Qué ha comido hoy?
—Patatas bravas, calamar a la brasa, caballa a la sal, pan.
—¿Y de postre?
—Manzana asada.
—¿Algún chupito después? ¿Limoncillo? ¿Licor de hierbas…?
—Pacharán.
—Vaya, no hay manera de pillarla.
—Jajajajaja…
—Y encima se ríe.
—A carcajadas.
—Dígame, ¿qué va a hacer cuando llegue a casa?
—Abrazar a Baltasar, bañar a la gata, planchar la falda malva.
—¿Y después?
—A la cama.
—¿Lo último que hace antes de dormir?
—Apagar la lámpara.
—Está bien, me doy por vencido. Los cincuenta euros son suyos.
—¡Vaya ganga, chaval!
—Ha sido muy amable concediéndonos esta entrevista, Tamara. Muchas gracias por venir.
—A mandar.
—Hasta la próxima.
—Hasta mañana.
—Y que no la pillamos en un renuncio, ¿eh?
—Jajajajaja… Anda, saca la pasta, gañán.

¿Por qué en algunos países se conduce por la izquierda y en otros por la derecha?

 

¿Por qué los ingleses conducen por la izquierda? Aunque para ellos somos nosotros los que vamos al revés, lo cierto es que sólo en el 34% del mundo se continúa conduciendo por la izquierda.

¿Cómo que “continúa”?  ¿Acaso los que cambiamos algún día el sentido de circulación normal somos los que “vamos bien”, es decir, por la derecha? En realidad, todo viene del tiempo de los Romanos.


Normalmente diestros, los jinetes y carreteros usaban la fusta con la derecha, guiando las riendas con la izquierda, de modo que para resguardar a los peatones se orillaban a la izquierda en las calzadas de la época.

Por tanto, la circulación por la izquierda era la solución más lógica en la época del desarrollo del comercio y el transporte de los productos agrícolas en calzadas reguladas.

Sin embargo, parece todavía más plausible la idea de que los caballeros medievales, generalmente diestros también, blandían a esa mano sus lanzas y espadas en las justas y torneos. Cuando se cruzaban en los caminos, los jinetes armados se guardaban bien de ofrecer su lado débil, de manera que así tenían las armas bien dispuestas para defenderse.

También se sabe que el pontífice Bonifacio VIII, al crear el año Jubileo a finales del siglo XIV, ordenó que los peregrinos que se dirigían a Roma circularan por la izquierda.


Bien, de acuerdo, “antes” se circulaba por la izquierda. ¿Por qué se cambió a la derecha en gran parte de los países del mundo?

Según se dice, la costumbre del sentido de circulación “al revés” provenía de tiempos romanos. Los Patricios eran los únicos que tenían el derecho a moverse hacia la izquierda, mientras que los plebeyos, -el pueblo y los pobres en general- tenían que cederles el paso y utilizar la banda derecha.

Sin embargo, la Revolución francesa, cambió el mundo en 1791 con su lema de “Liberté, fraternité et …egalité”.

El motivo de haber mutado el orden normal de estos conceptos para colocar el de “igualdad” en último lugar de la terna es porque abre la puerta a comentar que, a partir de aquel momento, “los privilegios de los Patricios desaparecieron”, y nadie tuvo ya dicha prerrogativa.

Las invasiones napoleónicas impusieron la norma de conducir por la derecha en casi la totalidad de los países europeos.

La excepción, una vez más, fue Inglaterra, nación que Napoleón no consiguió conquistar y que siguió fiel a una tradición, conducir por la izquierda, que exportaría, más adelante, a sus colonias y a la Commonwealth.

Eso sí, las malas lenguas indican que Bonaparte impuso, sencillamente, ¡su condición de zurdo!

En la actualidad, el 34% de la población del mundo conduce por el lado izquierdo de la carretera, mientras que un 66% lo hace por la derecha. Si tenemos en cuenta el número de kilómetros de carreteras, el 28% conduce por la izquierda; 72% por el lado opuesto.

¿Y en España? No fue hasta los años 20 que se estableció la conducción en el lado derecho -en Portugal tardó hasta 1928-, y en Escandinavia, por ejemplo, se condujo “a contramano” hasta finales de los 60. El último país del continente europeo en pasarse a la circulación por la derecha fue Suecia, lo hizo en 1967.

Hoy, prácticamente sólo en las antiguas colonias británicas (o territorios fuertemente influenciados por el imperio británico) se circula por la izquierda, como es el caso de Japón.

Fuente: link


Los 26 lugares abandonados más espectaculares de España



En el blog de EscapadaRural encontramos una entrada que nos presenta los 26 lugares abandonados más espectaculares de España: (link).

Os recomiendo echar un ojo, y por qué no, organizar alguna excursión al sitio o a los sitios que elijáis de este listado.

Color turquesa

Creo bastante probable que si se hiciese una encuesta sobre el color turquesa, la mayoría lo definiría como azul.
De hecho, según la definición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española:


2. adj. Dicho de un colorAzul verdoso semejante al de la turquesa. U. t. c. s. m.

Parece, por tanto, bastante obvio que podría decirse que el turquesa es un azul.

Dicho esto, recientemente tuve una amplia conversación con mi amigo Alonso Quijada al respecto. Todo ello porque, durante una charla sobre temas varios apareció encima de la mesa un anillo con una piedra que todos definimos como color turquesa (al menos coincidimos en algo).
El problema comenzó cuando algunos la veían como azul y otros la veían como verde. Después de recurrir a la definición oficial que queda más arriba, mi amigo Alonso no se quedó conforme con el tema, pues no veía claro si aquello era más verde o más azul, y más pensaba que era un verde azulado en lugar de un azul verdoso.
Quiso por ello recurrir a la técnica, que normalmente suele ser más precisa: tomó una foto con su móvil de la piedra en cuestión, abrió el fichero de la fotografía con el viejo conocido programa Paint de Windows. Usando la herramienta de selector de color determinó que era un RGB (37,135,146), y por tanto reconoció que tenía más proporción de azul que de verde.
No obstante, aquello simplemente quería decir bajo su punto de vista que aquella piedra era de un color azul verdoso, y lo que él quería era cerciorarse exactamente de cuál era la composición del color turquesa.
Por tanto, siguió buscando hasta que encontró finalmente la convención que define el turquesa normalizado:


Según esta, evidentemente, y tomando como referencia la que utiliza los 3 colores básicos (RGB, es decir, Rojo, Verde y Azul) puesto que la proporción de verde (G de Green: 193/255) es superior a la de azul (B de blue: 185/255), debe decirse que el turquesa es un verde azulado.


Así que Alonso me hizo esta petición, que dejo aquí:

Señores de la Real Academia: nadie niega que pueda estar más extendido entre la población el uso del azul turquesa que el del verde turquesa, pero debería de aclararse que técnicamente el turquesa es un verde azulado, por tener mayor proporción de verde que de azul.

Ahí lo dejo.
Me temo que este tema seguirá creando polémica, ya que una cosa será la definición exacta del turquesa normalizado, y otra la tolerancia que puede tener el color, que puede llevarle en casos a ser azul verdoso (hay que precisar que la denominación de color «turquesa» incluye también a las coloraciones similares al estándar, denominadas aturquesadas)

Creo, por tanto, a la vista de lo anterior, que el uso que en muchas ocasiones hacemos de ciertos vocablos o expresiones viene dado más por la tradición que por la realidad.
Y no tenemos más que ver este artículo, por ejemplo: 22 palabras que nunca imaginarías que están admitidas por el DRAE

Loop locker



La tira finita de tela que hay en la parte trasera de las camisas está pensada desde su origen por los marineros, que tenían poco espacio en los barcos, de manera que pudieran colgarse sin que se arrugaran.

Ilusiones ópticas



Las ilusiones ópticas son percepciones visuales que no se ajustan a la realidad del mundo que nos rodea. No solo son juegos (que también) sino que nos ayudan a entender cómo vemos y cómo reconstruimos el mundo.
Y es que las ilusiones ópticas ponen de manifiesto que nuestros ojos no son cámaras de vídeo que graban todo lo que ocurre, sino que nuestro cerebro interpreta y reelabora la información que nos proporcionan nuestros sentidos. La mayor parte de las veces esto no nos da problemas. Al contrario, nos ayuda. Pero en determinadas circunstancias, no tenemos suficiente información o nos influye el contexto y esta reconstrucción es ambigua o defectuosa. Aquí van 15 ejemplos, muchos de ellos clásicos.

Una impresora 3D crea una casa de adobe por 35 euros



La 'start up' italiana Wasp presenta una impresora de 12 metros de largo que genera con barro y adobe viviendas con estructuras circulares de 6 metros de diámetro.

Una gigantesca impresora 3D es capaz de fabricar casas de adobe con un precio de producción de 35 euros. Sus creadores, de la empresa italiana Wasp, han construido por el momento una de estas viviendas, que se encuentra en su sede de Massa Lombarda, pero aseguran que tienen pedidos de varios países, e incluso se plantean edificar "un pueblo entero".
La empresa propone esta tecnología para reconstruir viviendas después de una catástrofe
En una entrevista con Efe, el socio de Wasp, Gianluca Pugliese, señala que uno de los destinos idóneos para estas casas de adobe son las zonas en las que se ha producido una catástrofe y donde hay que realojar a la población que ha perdido su hogar. "En Italia, conozco a personas que llevan muchos años metidas en carpas. Con esta tecnología se pueden construir casas mejores", resalta.
Wasp moldea las casas una enorme impresora 3D, de 12 metros de alto y 7 de ancho, que no requiere más materia prima que barro y paja. Pugliese detalla que se necesita únicamente un equipo de cuatro personas para montar la máquina, para lo que se tarda dos días, y "darla de comer".
A un ritmo de unos 50 centímetros diarios, la impresora levanta la estructura principal de la casa en una semana. El resultado es una estructura de forma circular, de 6 metros de diámetro y 4 de altura, hueca en su interior (área de habitación) y sin techo. El experto indica que el tejado debe ser añadido después al armazón, adaptándolo a los requisitos urbanísticos del sitio donde se ubique la casa.
La impresora es capaz de levantar la estructura principal de la casa en una semana
Pero lo más llamativo es el coste de producción de la primera y por ahora única casa construida por Wasp con esta tecnología: "35 euros, incluida la gasolina para mover la tierra", dice. Remarca que la ventaja de esta construcción es que no precisa mover camiones para acarrear materiales, ya que la materia prima se puede obtener in situ.
Además de sin techo, la estructura sale de la impresora sin puerta ni ventanas. Publiese aclara que estos elementos hay que abrirlos después, cortando el adobe, aunque se trabaja en una mejora de la técnica que permita integrar las aberturas en el proceso. La impresora sí hace, en cambio, unos salientes que aparecen repartidos por toda la superficie exterior de la casa. "En ellos se pueden poner plantas, que secan el barro, o una huerta vertical para obtener comida", ilustra.
En el proyecto de Wasp, la impresora madre viaja acompañada de dos hijas que se encargan de convertir la choza en vivienda: una impresora 3D de 3 metros de alto monta los muebles, con material plástico, y otra más pequeña fabrica la vajilla.
Las tres impresoras (la más grande, desmontada en módulos) caben juntas en un contenedor de transporte estándar que puede ser trasladado a cualquier parte del mundo.

PEDIDOS DE TODO EL MUNDO


El desarrollador de Wasp adelanta que la start up trabaja para ver si puede hacer casas más altas -de hasta 9 metros- y anchas, y conseguir que la impresora se mueva por energía solar o eólica para reducir más los costes. Pugliese, que se encuentra al frente de la tienda abierta por Wasp el pasado septiembre en Madrid, señala que la empresa tiene "una lista de espera enorme", con pedidos "de todas las partes del mundo" para fabricar estas casas, como Taiwán, Siria y Sudamérica.
Fuente: Expansión

The DNA Journey (abre tu mente)




It’s easy to think there are more things dividing us than uniting us. But we actually have much more in common with other nationalities than you’d think. If you dare to question who you really are, head to http://momon.do/Lets.Open.Our.World to WIN your own DNA journey: a DNA kit and the chance to visit every single country you're from!


Let’s Open Our World is an invitation to cross boundaries, embrace our differences and open our world. At momondo we believe that everybody should be able to travel the world, to meet other people, and experience other cultures and religions. Travel opens our minds: when we experience something different, we begin to see things differently. 



To celebrate diversity in the world momondo presents The DNA Journey: a journey into who we are and how we are all connected as a global family. We asked 67 people from all over the world to take a DNA test, and it turns out they have much more in common with other nationalities than they would ever have thought. 



You can help us spread the word by sharing this video, and get a chance to win your very own DNA journey to travel to all the countries found in your DNA from at letsopenourworld.com. 



You can watch more from Aurelie and Jay here: http://momon.do/DNA.Playlist. Aurelie is in for even more surprises – and it turns out that Jay isn’t just British and German … 


Ley de gravitación universal (constatación según Alonso Quijada)



Recientemente vino a verme muy buen amigo Alonso Quijada, y tuve el placer de departir con él un buen rato.
Esta vez quiso el azar que me hiciese una de sus habituales reflexiones, entre charla y charla, y vino a contarme su particular visión de la Ley de gravitación universal.

Para aquellos que no sepan de qué va el tema, simplemente mencionar que la Ley de Gravitación Universal fue enunciada por Isaac Newton, y hace referencia a la fuerza de atracción de 2 masas en el Universo, siendo esta fuerza directamente proporcional a las masas, e inversamente proporcional a la distancia que las separa. (Dicho en román paladino, 2 cuerpos o masas se atraerán tanto más cuanto mayores sean y cuanto más cerca estén).

Hecho esta pequeña introducción, paso a relatar la particular visión que me aportó mi buen amigo Alonso sobre su constatación de la veracidad de la citada ley, demostrándola con 2 ejemplos palpables que cualquiera puede comprobar (y doy fe de que no pude rebatir sus argumentaciones).
Ciertamente sus demostraciones de la teoría parten de hechos observados en el día a día de la vida cotidiana.

Vayamos con el primero de los casos (y la verdad es que cuando me lo contó no pude evitar recordar un anuncio de televisión de no hace mucho tiempo en el que se escenificaba el ejemplo). Me contaba su experiencia, llevada al límite, que radicaba -por ejemplo- en llegar pronto a un gran centro comercial de los que hoy en día abundan y aparcar el coche en un lugar a ser posible algo alejado de la entrada, y normalmente en un sitio completamente vacío y sin coches alrededor. Su observación -me vino a decir- constataba fehacientemente que, dejado el coche en solitario en el aparcamiento en un sitio alejado, acudiendo al centro comercial y haciendo en él las compras, o simplemente dejando transcurrir un buen tiempo, a la vuelta a recoger el coche este estaría rodeado, al menos por otros 2 coches, uno a cada lado, ello incluso aunque el resto del parking estuviese completamente vacío. Evidentemente este era el caso extremo, pero hechos similares los había constatado en diferentes ocasiones.
Y mi buen amigo Alonso se preguntaba cómo era esto posible.
Es hombre él que gusta de analizar los hechos y trata de buscar explicaciones lógicas. Diole muchas vueltas al tema hasta que, no encontrando lógica alguna, cayó en la cuenta de Newton y su Ley de la Gravitación Universal, y fue en ese momento cuando se le hizo la luz.
¡Eureka! Efectivamente daba fe de que había constatado la veracidad de esta ley, pues no podría sino explicarse el hecho. En resumidas cuentas, aplicando la citada ley, su coche, aparcado en solitario, ejercía una fuerza de atracción sobre cualquier otro coche que llegase al parking que era tanto más intensa cuanto más se acercara el nuevo coche, hasta el punto de que finalmente aparcaba justo al lado.

Confieso que quedé asombrado. Yo también había observado el fenómeno y nunca caí en la cuenta de aplicar Newton.

El segundo caso también tenía su miga. 
Mi buen amigo Alonso es aficionado a caminar y tiene la suerte de que en su zona existen aceras en las que las baldosas permiten distinguir líneas longitudinales que facilitan el seguir una trayectoria recta al caminar.
Pues bien, Alonso observó que -metódico él- al caminar siguiendo una línea más o menos recta dentro de una acera podían ocurrir 2 fenómenos diferentes, uno de ellos cuando se cruzaba con otro viandante de frente, y el otro cuando intentaba adelantar a un viandante más lento.
En el primer supuesto, en muchas ocasiones, al intentar mantener la línea si esta no coincidía en la trayectoria del viandante con el que se cruzaba, este acababa desviando su trayectoria hasta hacerla coincidir con la de Alonso.
En el segundo supuesto, al ir Alonso a adelantar al viandante más lento, y por ello teniendo que cambiar de trayectoria, observaba que según se iba poniendo a la altura del adelantado, este variaba su trayectoria hasta hacerla coincidir con la de Alonso.
Es cuando Alonso, ya experimentado con el tema de los coches, llegó a la conclusión de que aquí volvía a aplicarse la ley de Newton, y los cuerpos se atraían, con lo cual había vuelto a demostrar con la experiencia que efectivamente la ley de Newton se cumplía.

Nuevamente no supe qué decir.

Llegué a la conclusión de que, efectivamente, la ley de Newton nos acecha en cada esquina.

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